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Teatro de la Ribera (1971)

Y le llegaría el turno al teatro. Benito Quinquela Martín le dona al Consejo Nacional de Educación el terreno para su construcción. Siguiendo la recova del Museo y con vívidos colores se integra al complejo quinqueleano. Dona al edificio ocho murales: “Saludos a la bandera”, “Procesión náutica”, “Día del Trabajo”, “Tango de la Ribera”, “Arrancando·, ·Día de fiesta”, “Crepúsculo” y “Rincón de La Boca”.

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Caminito (1959)

Primero fue un arroyo que desembocaba en el Riachuelo, luego ramal de carga del Ferrocarril de La Boca clausurando el servicio en 1928. En el potrero de “La Curva” jugaban los niños. En 1954 cuando se retiran las vías y durmientes del ferrocarril se torna intransitable, y se empezó a juntar basura. Inmediatamente Arturo Carrega —propietario del almacén naval de Magallanes e Iberlucea— limpió el espacio y pone pilares para que no lo transiten vehículos. Aníbal, su hermano, pensó en ir más allá y le llevó a su gran amigo Quinquela una propuesta.

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Escuela de Artes Gráficas (1940-1947)

El solar en cuestión, que está aquí al lado de la escuela, o sea en Pedro de Mendoza 1777 al 1779, tiene veintiún metros de frente y ciento nueve de fondo, les digo estas dimensiones para que se den cuenta de que con un edificio de tres pisos, tal como lo señala el proyecto, se podrá levantar un instituto modelo dedicado a los aspectos de las artes gráficas, como todavía no existe en el mundo. [...] Creo que en nuestro país la educación de la juventud necesita de escuelas de carácter técnico que formen hombres de auténtica preparación en los diversos oficios. Alguna vez ha de terminarse con tanta improvisación como hay ahora”

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Instituto Odontológico Infantil (1950-1959)

Este proyecto se puede rastrear en la documentación en el vasto archivo personal de Quinquela que el museo atesora. Una carta fechada el 7 de febrero de 1950 escrita por el Doctor Ricardo Borria le informa del estado de la salud odontológica en la zona sur de la Ciudad y los primeros lineamientos para un futuro centro odontológico. Las estadísticas provistas abruman por la cantidad de extracciones dentales. Quinquela vuelve a proceder de la misma manera que las anteriores ocasiones. El 7 de noviembre de ese mismo año le escribe al Ministro de Salud Pública, Dr. Ramón Carrillo, ofreciendo el terreno en donación para la construcción de un Instituto Odontológico Infantil y el aporte de sus murales.

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Lactario Municipal (1947)

El director de los lactarios de la Municipalidad, Dr. Saúl I. Bettinoti, hizo saber de la importancia de un servicio de estas características para el barrio de La Boca. Una vez donado el terreno por Quinquela, se comenzó la obra. El Lactario Municipal Nº 4 se inauguró el 4 de octubre de 1947, con la presencia del intendente municipal, doctor Emilio P. Siri, secretarios, numerosos invitados y una gran convocatoria de vecinos que entonaron el Himno Nacional al son de la Orquesta de Arte Popular de Juan de Dios Filiberto.

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Jardín de Infantes (1944-1948)

Un paso más en el proyecto social de Quinquela fue en 1944 la donación del terreno en la calle Lamadrid 648, entre Palos y Del Valle Iberlucea, contiguo a la Escuela Pedro de Mendoza, para la construcción del primer Jardín de Infantes oficial de La Boca. Una demanda que tenía bastante antigüedad en el barrio. Se inauguró el 23 de octubre de 1948. El edificio estuvo decorado por el pintor Roberto Rannazzo y representa escenas y personajes infantiles. En el patio, las aulas y los objetos reina el color.

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Museo de Bellas Artes de la Boca (1938)

Si bien los beneficiarios inmediatos de este ambicioso proyecto que vinculaba indisolublemente creación artística y acción educativa debían ser los niños y jóvenes boquenses, Quinquela no concibió un museo referido exclusivamente a producciones artísticas del barrio, sino que su colección debía brindar un panorama exhaustivo del arte argentino, teniendo como una de las principales finalidades la de participar en procesos educativos tendientes a forjar un fuerte sentido de pertenencia nacional.

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Galería Witcomb (1918)

Don Pío Collivadino y Taladrid me impulsaron a realizar mi primera exposición. Ella se realizó en el 4 de noviembre de 1918 quedó inaugurada en plena calle Florida la exposición de pintura de “el Carbonero” de la Boca. El éxito fue rotundo.

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Jockey Club (1919)

Taladrid se fue a ver a la presidenta de la Sociedad de Beneficencia de la Capital. Como principal argumento de convicción, además del artículo de “La Nación”, Taladrid esgrimió mi condición de huérfano que había sido amparado por esa Sociedad, la cual en cierto modo, estaba obligada a seguir dispensándome su protección. Al poco tiempo habían resuelto patrocinar una exposición de mis obras, que se realizaría en uno de los salones del Jockey Club. La aristocracia y el pueblo, alternaban en los salones alfombrados.

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La peluquería de Nucíforo (1905)

Nuncio Nuciforo, era peluquero profesional, pero su gran acción era la pintura. Su peluquería fue el centro de reunión de una peña de artistas. A ella acudían, además de Stagnaro y Filiberto, Alfredo Lazzari, Fortunato Lacámera, Arturo Maresca, Adolfo Montero, Camilo Mandelli, Vicente Vento, que por su parte era también pintor y peluquero. Yo empecé a ir a la peluquería de Nuciforo no como cliente ni contertulio, sino como carbonero. Iban llegando los clientes y Nuciforo seguía pintando, sin hacerles caso. Hasta que alguno protestaba y recién entonces el peluquero pictórico dejaba los pinceles y agarraba la brocha. Después de Alfredo Lazzari, que fué el maestro de todos nosotros, Nuncio Nuciforo fue el principal animador que tuvo entonces el ambiente artístico de la Boca.

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