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Experiencias de trabajo con personas en situación de calle

El equipo de trabajo del Hogar Albisetti hace más de diez años que confronta la realidad con personas en situación de calle. Desde Rumbo Sur se fomento la sistematización de esta experiencia a través de un libro y registro documental.

Nos preguntamos ¿qué se valora de la calle, o qué se rechaza de otros lugares?. La libertad suele ser un argumento manifestado en algunas ocasiones. Sin embargo en la calle estás más atado que nunca. Dependés en extremo de los otros, para comer, para vestirte, para bañarte. Dependés de otros para contar con una cama o un techo. ¿Tener un techo implicaría entonces perder la libertad? Cualquier techo conlleva la aceptación de normas y reglas. Tal vez entonces, tener un techo implica el rechazo de lo establecido, de lo normativizado, de lo reglado, de los horarios, de aquellas convenciones sociales expulsivas para muchos y exclusivas para otros.

Ser de la calle es asumido por quienes necesitan de ser para sobrevivir, ser de la calle para no ser de otro lugar, ¿Ser de la calle como rechazo de ser de la casa? ¿Cómo rechazo de ser de la oficina?

Ser de la calle como representación que agrupa, que otorga una entidad solo accesible para aquellos que son y/o permanecieron en ese territorio que les es propio, de nadie más que de ellos, los de la calle.

Ahora bien, ¿Qué representa ser de la calle? Ser de la calle agrupa una multiplicidad de significaciones: saber sobrevivir, saber sufrir, bancársela (no cualquiera vive 20 años en la calle). Los que están enfrente, en otro lugar, seguro que no lo lograrían. Se trata de un nombre que aglutina valores extremos de una sociedad. En la calle todo resulta extremo, valores como la solidaridad y el compañerismo se extreman. El individualismo y la miseria también. Todo resulta extremo, la soledad y el aislamiento, la locura y el conocimiento. Los grises no existen, el gris es cagón.

Los códigos que manejan las PSC establecen en muchas oportunidades distancias inalcanzables, o sos del palo o sos un gil. Ser del palo es ranchar, compartir un vino, mejorar día a día estrategias de supervivencia, muchas veces a través de la mentira, mentira enquistada en un discurso que imposibilita el accionar de otras posibilidades.

De esta manera, por ejemplo, mientras que algunos sostienen estar cansados de la queja frecuente, muchos otros se quejan casi permanentemente de la sociedad, de la discriminación, de las miradas, de los gobiernos. No carece de veracidad el contenido de la queja, sin embargo, el reproche o la queja como funcionamiento sistemático libera, a quien la lleva delante, de toda responsabilidad por la situación en la que se encuentra. Resulta lógico y comprensible este funcionar en tanto que confrontar con las propias limitaciones, errores y/o frustraciones genera mucho dolor y sufrimiento. Aspectos estos últimos que, en el imaginario individual, resultaría casi imposible sobrellevar teniendo en cuenta el momento caracterizado por la urgencia y la vulnerabilidad. De esta misma forma, quienes escapan de sí mismos poniendo todo afuera, reclaman que las soluciones o resoluciones de su situación social vengan también de afuera. Frente a este aspecto, consideramos necesario confrontar esta ilusión. No existen soluciones mágicas, y en un sinfín de oportunidades las soluciones o recetas brindadas desde afuera resultan insostenibles para el receptor de la mencionada receta.

Libro 14x20cms. 160 páginas
ISBN 978-987-23889-1-1
Recursos: videos, archivo, audios.
Buenos Aires, Argentina – 2011

Esta publicación sistematiza la experiencia de diez años de trabajo en el tema, por parte del Equipo de trabajo del Hogar Albisetti:

Gabriela Callero
Graciela Gálvez
Pablo Oberhofer
Gustavo Viviani
y colaboradores

Coordinación editorial, entrevistas y producción audiovisual:

Carlos Iglesias
Pablo José Rey

Libro virtual

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