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Nace La Boca y los inmigrantes la hacen propia

Nace La Boca y los inmigrantes la hacen propia
por Pablo José Rey

Extractado de Bomberos Voluntarios de La Boca, 50mil días de servicio voluntario

 

La Constitución Nacional de 1853 declaró a Buenos Aires como su ciudad capital. Un año después se crea la Municipalidad de Buenos Aires, en la ciudad ya viven cerca de 90.000 habitantes. En 1869 se realiza el primer Censo Nacional donde se informa que ya son 177.787 vecinos.

El 25 de agosto de 1870 La Boca del Riachuelo se independiza de Barracas al Norte, al crearse el Juzgado de Paz y la parroquia San Juan Evangelista. Este puerto-pueblo que se fue consolidando desde 1820 con una inmigración mayormente genovesa cuenta con 4.362 habitantes.

El presidente Nicolás Avellaneda sanciona en 1876 la “Ley de inmigración y colonización” que invitaba a Todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor o profesor, que siendo menor de sesenta años y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la república para establecerse en ella… lo que abre las puertas a la gran inmigración. Se estima que ya viven en la ciudad 230.000 habitantes.

Ese mismo año el ingeniero Luis A. Huergo gana el concurso para los trabajos de canalización del Riachuelo, el puerto natural de la ciudad. Se abren nuevas bocas, se ensancha, se mejora el calado y se construyen muelles para recibir buques de ultramar.

En 1880 se federaliza la Ciudad de Buenos Aires, quedando separada de la provincia y dando lugar a la distinción de bonaerenses y porteños. En 1887 se anexan los partidos de San José de Flores y Belgrano, ampliando y definiendo los límites de la capital. Son años de gran transformación en el aspecto y funcionamiento de la ciudad.

El puerto, el “Ferrocarril de La Boca” (Buenos Aires – Puerto Ensenada) y las barracas hacen del barrio una usina de trabajo. Aquel suburbio, comenzó a recibir un flujo incesante de inmigrantes que buscan progresar en esta nueva patria.

 

Evolución poblacional

Año                 Ciudad                  La Boca

1810                  44.800

1855                  90.076

1869                  177.787                  4.382

1875                  230.000                  –

1887                  433.375                  24.498

1895                  663.854                  38.164

1904                  950.891                  –

1914                  1.575.814                  76.000

1947                  2.981.043                  75.888

1960                  2.966.634                  68.462

1980                  2.922.829                  49.624

2001                  2.776.138                  43.082

 

Conventillos de chapa y madera

La fiebre amarilla provocó el éxodo de las familias patricias de barrios como San Telmo y Montserrat. Transformando esos grandes caserones en casas de inquilinato. La demanda trajo aparejada la construcción de edificios para renta conocidos como conventillos. Con un patio central, servicios comunes, pequeñas habitaciones y generalmente en dos plantas.

La proximidad del puerto y el tipo de territorio hizo que en La Boca las viviendas tuvieran sus particularidades, muchas de ellas eran construidas sobre pilotines por las recurrentes crecidas. Mayoritariamente de chapa acanalada y madera, aprovechando además los rezagos de la actividad portuaria. Cada patio y sus habitaciones estructuraban un módulo que se unían al siguiente por galerías o escaleras. Según el censo escolar de 1882 La Boca albergaba mayormente marineros, changadores, carpinteros, costureras y lavanderas. La ciudad tenía 1.770 conventillos, donde moraban 51.195 personas repartidos en 24.023 habitaciones. En 1887 la cantidad de conventillos ya era de 2.835. Las malas condiciones de vida, el hacinamiento y la higiene eran temas de recurrente preocupación. Sin embargo, acechaba un peligro implacable que al momento no tenía solución: el fuego.

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