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Lo primero que sentí es que esta ciudad está llena de posibilidades. Hace cinco años que abrimos nuestro restaurante, nunca pensé que iba a hacer eso, pero me conecta con la cultura de Irlanda.

Soy irlandesa y llevo viviendo en Buenos Aires los últimos 7 años. Antes estuve 14 años en los Estados Unidos, en San Francisco y Nueva York; y antes de eso en Irlanda, Dublín. Decidí venir a Buenos Aires de vacaciones por el frío del invierno en Nueva York. Primero hice una escala para visitar a una amiga en Cuzco, Perú, y de ahí nos vinimos juntas. Ella se volvió y yo me quedé. Me gustó la energía de la ciudad y empecé a ver si me volvía pero lo dejé pasar. Y acá en Buenos Aires me quedé para hacer el diseño de un hotel. Durante ese proyecto conocí a mi esposo, Marcelo. Tenía la asociación de todo, el tango, Evita y la Carne. Un poquito también el tema político con las Malvinas y la relación Argentina-Gran Bretaña desde el punto de vista de los irlandeses también.

Lo primero que sentí es que esta ciudad está llena de posibilidades. Hace cinco años que abrimos nuestro restaurante, nunca pensé que iba a hacer eso, pero me conecta con la cultura de Irlanda, con los platos irlandeses, británicos, que no tenés acá. También pensando en la identidad, la imagen, los sabores. Poder hacer algo que es exclusivamente de la cocina de Irlanda es demasiado limitado. Más acá, que la gente no pide cosas que no sabe qué son. Por ejemplo el Chips and gravy, que es la salsa que va sobre la carne en el tradicional roast del domingo en las islas británicas. Eso no se consume acá, a pesar de que hay un gran consumo de carne, la gente no está acostumbrada a ponerle salsa gravy. La salsa es muy popular allá para poner sobre los fritos. El nombre del restarurante, Chipper, es justamente el nombre de un lugar de fish and chips en Irlanda. Ese nombre está ahí para alguien que sabe. Con eso estamos comunicando la identidad.

Ahora estoy embarazada y viene una hija en un par de meses. Eso te hace pensar un poco más en la familia, por eso no puedo decir que nunca vuelva a Irlanda. Uno quiere que su pareja y su hijo conozcan el país de donde viene y su familia. Mi hija va a tener nombre irlandés, Maeve, que es un nombre potente irlandés. Eso es lo primero que va a tener de la cultura irlandesa. Eso es muy importante tanto para mi marido como para mí.

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