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“Seguí manteniendo la tradición irlandesa y transmitila”, me había pedido mi padre antes de morir.

Mi papá era el mayor de seis hermanos, vivían en el campo. y como todos los hijos de irlandeses de esa época fue pupilo, a los 8 años, entrando en marzo y saliendo en diciembre. Al colegio Fahy y San Pablo, en su caso, sin saber hablar castellano.

“Seguí manteniendo la tradición irlandesa y transmitila”, me había pedido mi padre antes de morir. Mi nombre es Patricia, pero me llamaron Patsy desde siempre. En Irlanda está lleno de Patsy, en mujeres y hombres.

Mis abuelos y mis padres me transmitieron costumbres y hábitos irlandeses desde que tengo uso de razón. Durante toda mi infancia y parte de mi adolescencia, gran parte de mis vacaciones de verano e invierno transcurrieron en el campo, con mis abuelos, mis padres y mis tíos. Allí aprendí a amar la vida campestre y el verde. A montar a caballo, a rezar todas las noches el rosario en ingles arrodillados al lado de la cama y luego mi abuela todas las noches, nos salpicaba, con agua bendita, ahora entiendo que era su manera de protegernos y bendecirnos.

Así mi vida fue marcada por la infaltable misa de todos los domingos. Los días de San Patricio en Luján donde los descendientes de irlandeses nos reunimos, con misa, almuerzo, música y danzas irlandesas. Las navidades y año nuevo con el infaltable Plum Pudding. Las divertidas kermeses y los tés canasta en el Colegio Santa Brígida. Los asados en el Club Fahy. Los riquísimos tés, con la tetera inglesa marrón con el cosy tea, que mi madre tejía, con scones y bandejas repletas de tostadas con manteca y dulces de diferentes sabores y tipos. La iglesia Santa Cruz. El hospital británico, donde se atendía toda mi familia y amigos. El amor por los deportes, rugby, hockey, golf y equitación. Saltaba con los caballos; además, soy profesora de Educación Física. El Hurling Club, donde fui desde muy chica y todavía sigo yendo. El periódico Southern Cross, donde todos los descendientes de irlandeses se enteran de lo que pasa en la colectividad en Argentina y, obviamente, también noticias en Irlanda. Mi pasión por las gaitas, la música y danzas celtas. Al igual que mi gusto por la lectura.

Cuando visité la verde Irlanda fue como si estuviera de nuevo en casa de mis abuelos.

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