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Es algo lindo ir a las 6 de la mañana a la Estación Luis María Saavedra y encontrarte con 10 personas y con las 10 saludarte porque son vecinos de toda la vida.

Vive en Saavedra desde que nació y fue uno de los primeros feriantes del Parque Saavedra. “Mi abuela y mis viejos se vinieron de Munro entre el 60 y el 70 a trabajar en la Philips. La mayoría de los empleados eran vecinos de Saavedra. Era algo que hoy no hay, vivir a una cuadra de donde trabajabas… Afortunadamente me pasa a mí hoy por hoy, que trabajo en mi barrio. Con la feria arrancamos en medio de la crisis del 2001. Una vecina conocida del barrio, la abuela Cata, que hoy tiene casi 90 años y sigue viniendo a la feria, un día se puso al lado de un arbolito con un carro y empezó a vender remeras y blusas. Después otro vecino empezó a vender pan casero, después llegó un verdulero, y con el tiempo se fue llenando de mucha gente que estaba con problemas de laburo.” Entre todos esos vecinos del barrio estaba Pablo. “Me armé un puesto de pesca. Después se empezó a llenar y en el 2004 llegó a haber cerca de 700 puestos que daban la vuelta todo el parque. Quisieron sacar la feria del parque, y con un grupo de feriantes hicimos la Asociación Civil Feriantes de Parque Saavedra, y hoy en día somos 300 puestos. Por lo menos la mitad son de la provincia, y la otra mitad de capital. Hoy en día tengo clientes de hace 14 años a los que todavía les fío.  El fin de semana un día lindo el parque explota de gente, pero es gente del barrio. En el Parque General Paz, en cambio, hay mucha gente de Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y de San Martín, porque está bien pegado a la General Paz.”  Pablo creció en el barrio, siempre fue hincha de Platense y toda su niñez y su vida deportiva transcurrieron en el club y en el Parque Saavedra, que hoy sigue eligiendo. “Dos veces por semana nos juntamos a comer con los comerciantes de la zona de hace 30 o 40 años. Vamos a la Parrilla de Justo, que debe tener 65 años en el barrio. A Justo lo conozco de chiquito porque mi viejo me llevaba a comer ahí. Justo ya dejó porque tiene casi 90 años pero está el hijo, y yo sigo yendo al mismo lugar. Esas cosas te reconfortan porque es gente que conocés de chico. Es algo lindo ir a las 6 de la mañana a la Estación Luis María Saavedra y encontrarte con 10 personas y con las 10 saludarte porque son vecinos de toda la vida. Me gusta estar acá porque tengo mis amigos, mi familia y mi trabajo. Toda mi vida está dentro de mi barrio. 

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