Saltear al contenido principal
Hernán Casciari / Una foto de la infancia

HERNÁN CASCIARI
Mercedes, Buenos Aires (1971)

Cuando yo estaba por nacer, mi abuelo materno fue a una veterinaria y pidió un perro que naciera el 16 de marzo del 71. El día que nací, fue a buscarlo. Y fue un muy buen regalo: saber que mi mejor amigo perro había nacido el mismo día y festejar todos mis cumpleaños con él. Es una foto única.

“Las cosas que me sorprenden, me apasionan, y las historias que me cuentan hoy, en un 10% las he leído, en un 90% las he escuchado y las he visto”

Me gusta mucho contar historias. Soy muy autorreferencial, soy incapaz de ir a buscar historias muy lejos. No tengo el recurso del escritor. Más que nada cuento anécdotas de cosas que me pasaron y, como me autoedito, puedo sacar libros. Al ejercitarte tanto en tu oficio te hacés bueno. Un chabón que se la pasa 25 años cortando vidrio, llega un momento que no necesita la regla, lo corta en línea recta porque es bueno. ¿Por qué?… estuvo 25 años haciendo eso. Al principio escribir era una canalización, tratar de que tu viejo pensara que servías para algo. Después, tu viejo ya lo piensa o se muere, y ya tenés otro eje. Hoy yo me siento a escribir y sé para qué: para hacer reír a una audiencia o porque no puedo más con algo que tengo. Antes era una herramienta de la historia, ahora no, ahora la historia está ahí y la llevo al lado que a mí se me antoja. El único tema que me importa realmente, me llama la atención y me desquicia, son los mandatos. Esas cosas que hacemos sin saber por qué, a las que nos acostumbramos.

Firma Hernán Casciari
Volver arriba