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Agustina Bazterrica / Una foto de la infancia

AGUSTINA BAZTERRICA
Buenos Aires (1974)

Yo cumplo el 5 de enero, época del año en la que no hay nadie nunca jamás. Y las veces que quise festejar de más grande siempre hacía un calor titánico o se largaba una tormenta torrencial de verano. Si existe Dios, me viene diciendo desde siempre “no tenés que festejar tu cumpleaños”. Esa foto habla de un festejo de cumpleaños feliz, de un momento de mucha felicidad.

“El momento más placentero para mí es terminar y corregir, y corregir, y leer la obra 50 mil veces”

Creo que en toda mi literatura trato de llevar situaciones al extremo. Por otro lado, hay una cuestión de denuncia permanente de temas que a mí me generan dolor, o me los cuestiono, entonces los vuelco en la escritura. Me interesa interpelar al lector, aturdirlo y generarle cuestiones físicas. Cuando escribo siento que vibro. También hay momentos de abismo, cuando no encuentro la palabra exacta, porque soy sumamente obsesiva. El momento más placentero para mí es terminar y corregir y corregir y leer la obra 50 mil veces. Escribir es parte de mi núcleo. Es mi magma, mi motor. Escribo desde chica, sin tener conciencia de lo que es ser escritor. Está la cuestión de escribir, y está la de conformar una carrera de escritor. A veces la carrera se come al acto de escribir y todo se concentra en la imagen del escritor. Hay otros casos en los que los escritores simplemente escriben y después aparece el escritor. No sé si me puedo llamar escritora. Espero que el resto de mi vida pueda seguir construyéndome y en ese proceso también seguir escribiendo.

Firma Agustina Bazterrica
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