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Gonzalo Garcés / Una foto de la infancia

GONZALO GARCÉS
Buenos Aires (1974)

Durante el golpe del 76 mi mamá se autoexilió en París un año y medio. Esta foto fue tomada ya de regreso. Muchos años después, estando muy enferma, me dijo: “la gente se muere y todo lo que esa persona era, lo que pensaba, las cosas que hizo, se olvidan muy pronto”. Creo que no pasa un día sin que me acuerde de eso, y todas las veces pienso: “no, estabas equivocada.” Es una foto que me conmueve. Mi mamá siempre fue una mujer muy hermosa y creo que esta foto la muestra muy bien.

“Escribo porque quiero poner por escrito mi versión, porque todos los otros relatos me parecen parciales. En el fondo de los fondos siento que tengo razón y que todos están equivocados. No lo pienso realmente, pero el sentimiento está”

Hay temas de los que nunca escribí y tengo muchas ganas de escribir: la movilidad y las metamorfosis del pasado. Por ejemplo, la historia de un pibe que a los 18 años se enamora de una chica, están juntos unos meses y terminan. A partir de ahí uno podría contar una y otra vez esa historia y sería inagotable, porque se modifica, a medida que la vida modifica los recuerdos. Van pasando los años y cada nueva cosa que le ocurre al narrador, cada nueva relación, sus amistades, las cosas que lee, van modificando todo el tiempo el recuerdo de esa chica de la que se enamoró en la adolescencia. No hay nada más plástico, más inconstante, más móvil, más proclive a las transformaciones, que el pasado. Lo que hace el presente es inyectarle todo el tiempo vida al pasado para que siga modificándose y creciendo.

Firma Gonzalo Garcés
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