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Adolfo Bellocq (1899-1972)

Su vida transcurrió en Buenos Aires entre los años 1899 y 1972, en los que se dedicó al grabado y a la pintura.  Perteneció con orgullo al grupo “Artistas del pueblo” y promovió desde su arte y sus ideas la necesidad de pensar a la pintura como una “disciplina militante”. En 1914 participó del primer “Salón de Obras Recusadas en el Salón Nacional”. Así, en sus pinturas se aprecian escenas de la ardua rutina del obrero portuario. Creía, además, en el arte como medio de educación y emancipación de las personas y por eso defendía la importancia de una circulación amplia que excediera las galerías y museos. La mirada de Bellocq sobre las artes es una mirada comprometida. Consideraba que la literatura, como la pintura y la escultura debían ser una “fecundas en sugestiones y propicias al entendimiento de los espíritus y a la fijación del verdadero sentido de la vida”. Expuso en numerosas ocasiones en sindicatos y bibliotecas populares. Utilizó técnicas y materiales que todavía no tenían status artístico -como la ilustración o el grabado- pero cuya circulación contaba con el beneplácito de los sectores populares.

Bellocq llevó adelante una extensa labor como ilustrador de libros de llegada masiva, como el Martín Fierro de José Hernández o Nacha Regules, de Miguel Gálvez.

“La Salida del Viático”, tinta plana de Adolfo Bellocq. MBQM.
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