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RELATOS

CLAUDIO Y NAHUEL BARREIRO

Claudio (4º Oficial) recuerda sus primeros tiempos: “Cuando era pibe ser bombero era un orgullo para mí. Y hoy por hoy lo sigue siendo. Ser bombero es sentir «sirvo para algo», le devuelvo un poco a la sociedad lo que me da. Es la satisfacción de ir y ayudar, aunque sea sólo ir a rescatar a un gato. El que no es bombero tal vez piensa «te comés ese garrón, después de salir de trabajar, estás 10 horas en el laburo y después estás otras 5 horas acá, más los días de guardia de 12 horas…», y para mí no es un garrón; es algo que me encanta. Cuando paso el umbral del cuartel, te puedo asegurar que hoy todavía me tiembla el pie cuando apreto el acelerador.”

Su hijo, Nahuel es aspirante, pero Claudio siempre le dio absoluta libertad para elegir su vocación: “Yo siempre traté de dejar que él eligiera lo que quería ser. Nunca lo quise inducir. Él vino solo y me dijo «papá, quiero ser bombero», cuenta Claudio. Nahuel agrega: “Como algunos van a jugar a la pelota, yo tengo una pasión por esto. Yo vengo porque disfruto estando acá, no es una obligación. Vengo porque me gusta la adrenalina, porque me entretengo, porque siento pasión por lo que hago, y además de todo, ayudo a la gente. Vos llegás acá y todo el mundo siempre te ayuda. Es otro ámbito, completamente distinto de la escuela y del trabajo. Como acá es todo voluntario, se respira otro aire, porque la gente que está acá tiene ganas de estar acá.”

Claudio asiente: «Nosotros venimos porque queremos, porque nos gusta, porque lo sentimos. No hay una retribución monetaria, entonces lo hacemos porque queremos. Para mucha gente es ilógico que vengas acá porque te gusta. Perdés tiempo, no cobrás, te cansás, no estás con tu familia… La mayoría de la gente hace las cosas por beneficio. Entonces, acá, ¿cuál es el beneficio? Es algo que te hace sentir bien, un lugar en el que te ponés la camiseta porque lo sentís. Es darse cuenta de que uno no tiene que esperar algo a cambio, porque si uno está haciendo algo esperando algo a cambio deja de ser voluntario. Uno tiene que dar, si recibe agradecimiento bien, y si no también. Nosotros también somos egoístas, porque al ayudar nos sentimos bien, entonces queremos ayudar para sentirnos bien.»

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